Inicie mis estudios en colegios católicos, de curas pasionistas y luego de curas jesuitas. No me quejo, al principio todo era muy bonito, una búsqueda por la espiritualidad y la salvación, por aceptar a Jesus como salvador de mi vida y vivir por ello, hasta suena como poesía, me hablaron del pecado y de las cosas que no podía hacer, aprendí mucho, aprendí que hay cosas en las que creo, y otras en las que me resulta difícil creer.
A cierta edad la verdad no me importaban esas "reglas" impuestas, pues pensaba mas en jugar algún deporte que en salir a bailar,y eso que yo juraba ser un alma rebelde dentro de tantos mojigatos, pero fue luego que salí de esa burbuja cuando termine mis estudios en el colegio y emprendí una vida universitaria, ahí fue donde me tope con toda clase de gente, con sus religiones, sus preferencias y sus historias y me vi en la necesidad de abrir mi mente para comprender el mundo real tal y como es: lleno de todo.
Recuerdo que cuando empece a descubrir el sexo por primera vez tenia miedo, imaginaba que en pleno acto, yo ahí expuesta e intentando desconectarme de esta tierra para disfrutar de uno de los actos mas bonitos que cualquiera tiene derecho a disfrutar, era inevitable no esperar que el cielo se abriera todo rojo, sonarían trompetas y empezara un Apocalipsis en el que me juzgarían por lo que estaba haciendo.
Debo decir que ha sido una lucha constante para mi intentar romper con todos esos tabúes que me fueron impuestos. Siento que de una historia tan bonita como la de Jesus, solo han querido sacar miedos, represiones y castigos para mantenernos controlados, en vez de mostrarnos el camino para ser mas humildes, solidarios y actuar como verdaderos hermanos.
La verdad me ha costado mucho entender esa atracción tan fuerte y tóxica a la vez de la raza humana por vivir con doble moral, yo me sentía mal por lo que hacia, cuando lo que estaba haciendo era un acto de amor, puro, consciente, una decisión que tome de adulta (porque tampoco me precipite). No me quiero comparar con nadie, y siento que no es justo hacerlo, pero si yo decidí tomar lo bueno de la religión y vivir mi vida sin molestar a nadie, creo que cualquiera puede hacerlo.
Me olvide de que me juzguen, porque creo que nadie tiene el derecho. Decidí ser feliz. Decidí romper con mis propias cadenas.
El cambio no ha sido fácil, pero te aseguro, que se ha ido sintiendo mejor cada vez.
Carlota.
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